Continuando con nuestro análisis de la Encuesta CEP, analizaremos los resultados sobre evaluación política e intención de voto para las elecciones presidenciales de 2009. Convengamos que éste es el primer estudio serio al respecto, y que si bien muestra tendencias bastante claras, éstas no pueden proyectarse por sí solas a finales del próximo año.
Pero claramente esta elección muestra antecedentes radicalmente distintos a los de la elección de 2005. Por un lado, no aparece ninguna figura nueva descollante que atraiga la atención y la novedad de los medios, como en el caso de Bachelet. Por otro lado, el que a estas alturas de la elección pasada era el favorito (Lavín), venía a la baja y con profundas heridas producto de las confrontaciones que embarcaron a su coalición, desventajas que no enfrenta (y nada indica que las pueda enfrentar) Sebastián Piñera.
Decíamos que no veíamos caras nuevas para la elección de 2009. En cierto sentido, ya se tiene casi por asumido que todos los candidatos principales serán figuras consagradas. Por la Alianza, un ex senador y empresario que luego de años de disputas con su sector, parece haber dejado definitivamente atrás su fama de outsider aliancista, para convertirse en prácticamente la única carta con la que cuentan. Ha sido prudente luego de su candidatura en 2005, y ya no genera los anticuerpos de antaño. Es más, hasta sus viejos enemigos dentro de la Alianza ven cada vez menos problemas para entregarle su endorsement. Por otro lado, todas las cartas con probabilidades dentro de la Concertación son cartas fogueadas. Su Soledad Alvear, su Ricardo Lagos, su José Miguel Insulza, son todos candidatos con trayectorias incuestionables en cuanto a experiencia se refiere.
Pasando a los resultados de la encuesta, Sebastián Piñera se cuelga tempranamente el cartel de favorito. No sólo porque recibe el mayor número de menciones espontáneas cuando se hace pregunta abierta sobre quién le gustaría al encuestado que fuera el próximo presidente, sino también en la lista cerrada de candidatos. También porque es el que obtiene el mayor número de menciones tanto en la derecha, el centro y los independientes. Lagos, su más cercano rival, solo triunfa entre la izquierda. También en una eventual segunda vuelta triunfa con un mínimo de 9 puntos por sobre su más cercano rival concertacionista (Lagos), diferencia que se amplía a 18 puntos si el rival fuera Insulza. Para qué decir que en materia de atributos positivos sale muy bien parado, obteniendo el mayor número de menciones en 8 de ellos, contra 5 de Lagos. Se repite aquí la constante de que Piñera en casi todos los atributos positivos supera a Lagos entre los centristas y los independientes.
Aunque señaló que no sería candidato en esta contienda, los números no le sonríen a Joaquín Lavín en caso que cambie de opinión. No solo porque en una eventual segunda vuelta sería derrotado por cualquier candidato de la Concertación, sino que además porque no destaca en ningún atributo positivo, salvo el de simpatía. Por otro lado, obtiene el mayor número de menciones cuando se pregunta por qué candidato no votaría por ningún motivo.
Alvear, en algo fallan las relaciones públicas. Con el tremendo currículum que tiene y es la que se percibe como la menos preparada para ocupar el sillón presidencial. Realmente espero que el hecho de ser la única mujer del grupo sea solo una mera coincidencia y no un factor de influencia. Por lo demás, Alvear es el paradigma de que una alta evaluación positiva no garantiza adhesión política. Durante años ha figurado con una excelente evaluación, y sin embargo no ha podido transformar las simpatías que despierta en votos. En casi todas las categorías de atributos positivos obtiene muy pocas menciones. De cara a su candidatura presidencial, Alvear deberá ser capaz de revertir la percepción de la población sobre los mismos.
Insulza es por lejos el percibido como el más lejano. Tanto tiempo en la OEA le puede jugar en contra. Si realmente está interesado en la presidencia, lo mejor sería que volviera a Chile lo más pronto posible, para no sufrir el efecto González Videla (en alusión a la frustrada candidatura de este último cuando disputó con Juan Antonio Ríos la nominación presidencial del Partido Radical a fines de 1941, volviendo demasiado tarde de sus funciones como embajador en Francia como para montar obtener la nominación).
Frei puede sacar cuentas alegres. En la lista cerrada de candidatos está a solo 2 puntos (6 %) por debajo de Alvear (8 %). Y en el caso de una eventual primaria de la Concertación se encuentra a 5 % (16 % de Alvear contra 11 % de Frei). Si finalmente decide por competir, tiene argumentos de sobra para convencer a la militancia DC de que puede llegar a contar con tantas posibilidades como Alvear.
Dejamos para el final las palabtas para Ricardo Lagos. A pesar que no se manifiesta dispuesto a competir por obtener la nominación presidencial de la Concertación, ciertamente los números le sonríen. Arrasa en el electorado de izquierda y bien podrá disputarle a Piñera el electorado independiente y de centro. Hasta el momento es por lejos el más capacitado para hacerlo. Sin embargo, su eventual candidatura se encuentra condicionada a un hecho futuro y bastante incierto: Que no tenga que competir por obtener la nominación concertacionista. A menos que cambie de opinión, sus partidarios deberán quedarse con las ganas de llevarlo nuevamente de candidato. Pero su reticencia tiene una pequeña trampa: Él no está dispuesto a competir, pero nada dice si otros presentan su nombre, como ya lo hizo el diputado Fidel Espinoza para la convención socialista. Está claro que sería un arma de doble filo levantar la candidatura de alguien que no hará campaña por si mismo, pero el nombre de Lagos pesa, y mucho. Lo cierto es que suena más factible que adopte una posición como la de Al Gore en la reciente contienda demócrata en el país del norte, esto es la del posible candidato que se resta de la contienda para no contaminarse y quedar por encima del bien y del mal. Una técnica sutil, pero que puede darle mucho crédito a quien se haga finalmente con la nominación concertacionista.
Y ahora, a esperar qué hacen los candidatos para cambiar las percepciones del electorado, y cómo lograrán cambiar la percepción de los votantes respecto de sus atributos. Piñera y Lagos, por lejos los que más pueden sonreír. Frei puede darse el gusto de pensar en hacerle pasar un mal rato a Alvear, e incluso a soñar con arrebatarle la nominación de su partido. Lavín puede despedirse de toda intención de ser candidato, si es que tenía alguna, e Insulza realmente tiene que definirse pronto.



















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