
De confirmarse los pronósticos de las encuestas a boca de urna, el referéndum revocatorio celebrado hoy en Bolivia significará la imposición de un status quo que poco colaborará para solucionar la delicada crisis política que por años se arrastra en Bolivia.
Los resultados que se conocen hasta el momento implicarían la ratificación en sus cargos tanto del presidente Evo Morales, así como de 5 prefectos departamentales. Los tres prefectos revocados son tanto oficialistas como de oposición, por lo que ya se habla de un “empate”. En tales circunstancias, es poco o ninguno el espacio que avanza o retrocede cualquiera de los dos bandos que, a estas alturas, se han vuelto irreconciliables.
Independiente de la legitimidad o de la validez de las posiciones oficialistas y opositoras, lo cierto es que a partir de mañana se impondrá un cese al fuego temporal y obligado, pero no por ello carente de tensión. El cartucho de la salida electoral a la crisis ha sido quemado, por lo que la solución pasa, o por la solución política negociada, o por el enfrentamiento de fuerza que implique la imposición del más fuerte. Una tercera vía, no menos probable pero no por ello más viable (en cuanto a los efectos a corto plazo), sería la división boliviana en cuanto Estado. En todo caso esta última alternativa es casi seguro que también implica un choque de fuerzas, y también puede darse como corolario de tal eventualidad.
La solución política negociada, entonces, parece ser la solución menos cruenta, pero no por ello será una solución fácil. Por un lado, implicará concesiones y renuncias por parte de ambas partes, y lo más seguro es que el presidente Morales tenga que pagar el mayor coste, lo cual implica saber hasta donde está dispuesto a renunciar a fin de 1) Mantenerse en el gobierno y 2) Entregar a Bolivia una paz y estabilidad que le ha sido por mucho tiempo esquiva. Evo ha señalado su disposición a buscar consensos, pero ¿hasta donde estará dispuesto a bajarse los pantalones? Dependerá de la magnitud de su iniciativa el punto hasta el cual transará la oposición.
Sin lugar a dudas, varios serán los puntos de controversia en los que ambas partes deberán avenirse. Reglas económicas que se respeten a cambio de la nacionalización de recursos básicos, descentralización adinistrativa a cambio de sujeción a las disposiciones legales que adopte la mayoría oficialista en el congreso, y separar aguas de Chávez a cambio de confianza en la gestión presidencia son algunas de las posibles transacciones que pueden celebrar las contrapartes. Que se logren, dependerá de la voluntad de todos los involucrados.
Pero las condiciones del diálogo son difíciles: 1) Respeto de los resultados del referéndum 2) Contención de las bases respectivas, las cuales se encuentran bastante enfervorizadas y 3) Que los interesados en el triunfo de una u otra postura den un paso al costado y cesen toda intervención o financiamiento que menoscabe las confianzas que puedan ofrecer los intervinientes para el diálogo.
Por el momento, sólo queda orar por el entendimiento interno en Bolivia.
De yapa: El conflicto armado en Osetia del Sur y la espectacular victoria propagandística de China con ocasión de la reciente inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing son un claro reflejo de que la Realpolitik sigue siendo el stándard de las relaciones internacionales de las grandes potencias.
Sacándonos la suerte entre gitanos: Leo que Random House canceló la publicación de un libro para no ofender al Islam. ¿Tendrán algún día la misma actitud con un libro que pueda ofender al cristianismo? Mucho me temo que el doble stándard en materia de respeto religioso seguirá siendo la regla.














Es complicada la situación de ...
Es complicada la situación de Bolivia, y está lejos de apaciguarse.
Por lo demás creo bueno que se haya ratificado a Evo como presidente, mas que mal, la oposición es una oposición bastante radicalizada.
Con respecto al "bonus track" sobre "The Jewel of Medina" es discutible.
Hoy si se ofende al islam, es probable que te quemen un muñeco en medio oriente, hayan manifestaciones con extrema violencia, y no puedas viajar jamás al ningún país islámico. Pero si dices algo que ofenda al cristianismo, poca relevancia tendrá entre la sociedad común. Ciertamente gente se sentirá ofendida, pero no tendrán una reacción tan violenta como los islámicos.
Es parte de la libertad de expresión. Hasta qué punto? Bueno, no sé. No se qué límite existe para esto.
Saludos.
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