
Tres son las condiciones que debe
reunir el sufragio en una democracia: Libre, secreto e informado. Las
dos primeras parecen ser consustanciales y fáciles de
resguardar. Basta una cámara con las condiciones de privacidad
adecuadas para marcar la preferencia en una papeleta, y luego
depositarla, sin marca que haga identificable por fuera el voto, en
una urna donde se confundirá con los otros sufragios
depositados. El secreto del voto mientras no se haga el conteo, de
esta forma, es una garantía de que la preferencia marcada ha
sido escogida libremente y carente de coacciones por el sufragante.
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